viernes, 23 de julio de 2010

EL DISCÍPULO ARMANDO.

Conocí a Armando González Loncón en casa de quien era en ese entonces, mi guía espiritual, su hermano Guillermo. Ambos éramos sus discípulos recién convertidos a Jesucristo. Escuchábamos las enseñanzas con respeto y toda la fe de que aquellas inspiradas palabras las revelaba el Espíritu Santo. Armando y yo teníamos la misma edad. Eran los años 70. Mi condiscípulo era un hombre reflexivo, soñador, casi un poeta, nacido y criado, junto a los demás hermanos de Guillermo, en la ciudad de Calbuco. Estaba casado con una jovencita de Chiloé, la hermana Delfia. Nosotros en ese tiempo no nos tratábamos de “hermano” sino que por nuestro nombre de pila, como buenos amigos, porque se nos enseñaba a tener un trato tan íntimo como en la familia. Armando quedaba de pronto extasiado, mirando más allá del horizonte, y compartía en voz alta lo que sentía en su corazón por el Señor. Aquellas tardes y noches compartidas en la casa de nuestro discipulador, ubicada en el Cerro Toro, Camino de Cintura, serán para todos los que tuvimos la suerte de vivirlas, una experiencia inolvidable.

Tiempo después fuimos vecinos en Mesilla, en la calle Vargas, un barrio muy humilde, formado por viejas pequeñas casas, con patios interiores comunes. Nuestras hijas eran pequeñas y jugaban juntas. Recuerdo a mi Marina muy entretenida con la bella Danai, de Armando. Él trabajaba como carnicero en un comercio del barrio, yo como profesor de ciegos en una escuela en Chorrillos. Ambos estábamos construyendo nuestras vidas familiares, aprendiendo a vivir cristianamente, luchando con nuestras propias debilidades. Cada domingo nos encontrábamos en el salón de un colegio del Cerro Playa-Ancha, que nos facilitaban para nuestros cultos cristianos. A esas celebraciones nombrábamos como la “comunión”. ¡Vamos a la comunión! decíamos y éramos ingenuamente felices adorando al Señor, orando en forma libre y escuchando la Palabra de Dios en la prédica que nos daban los líderes.

Armando siempre fue una persona amable, sonriente, tranquila, respetuosa en el trato, sencillo, sin ínfulas de nada, con una mirada limpia.

Años después, cuando comencé a ejercer el pastorado, tuve algunas reuniones en su hogar y él y su esposa fueron muy cordiales y hospitalarios. Su casa siempre estuvo abierta a los hermanos y a cualquier persona que requiriese una ayuda. Siempre me llamó la atención el cuidado que nuestra hermana Delfia brindaba a la manutención del hogar, siempre muy limpio, ordenado y brillante.

En un período de crisis personal que viví y mi hermano Guillermo con su esposa María me acogieron en su hogar, fui vecino de Armando. Él participaba ahora en una Iglesia muy dinámica de Valparaíso. Allí alcanzó un nivel de liderazgo interesante y en su hogar funcionaba una célula. Desde nuestra casa se oían los cantos y las oraciones. Es evidente que Armando había crecido en el liderazgo.

Cuando mis hijos partieron a Europa, y me correspondía administrar un departamento de ellos en la población de la Marina Mercante, visité dos o tres veces a Armando en su carnicería. Ahora, después de más de 20 años, él ya era propietario de un negocio. Incluso su mujer administraba otro negocio. Es notable la capacidad administrativa que el buen Armando desarrolló, indudablemente supo gobernar su hogar, amar a su mujer, criar a sus hijas, educarlas e infundirles fe.

Una vez lo encontré en la calle, apoyado en un mirador a la bahía de Valparaíso. Me dijo bellas palabras acerca de la ciudad que veía desde lo alto. En su alma estaba indudablemente, el anhelo de que todos conocieran el Evangelio. Intercambiamos algunas palabras e informaciones y nos despedimos con un abrazo.

Mi último encuentro con el discípulo Armando fue en su linda casa de Curauma. Lo visité con mi amigo y hermano Guillermo, debido a su grave enfermedad –mal de Ela- que le invalidaba rápidamente e impedía respirar con facilidad. Junto a su hogar construyó su propio negocio y noté que mi querido amigo Armando había alcanzado la prosperidad material. Pudo bendecir a su esposa e hijas, seguramente al resto de su familia, pues era un hombre lleno de amor.

Hoy, cuando él descansa en los brazos del Señor, escuché y pude ver en su sepelio – bajo la intensa lluvia invernal y el viento de Playa Ancha – el testimonio de jóvenes, adultos y ancianos que le amaron, admiraron y agradecieron por la vida de este hermoso hombre que, a imitación de su Maestro, “anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo”[1]

Sin ánimo de contender con el Señor, pues Él es soberano para tomar de esta tierra a quien quiera y cuando quiera; no puedo dejar de preguntarme ¿por qué, Señor? ¿Por qué quitas de este mundo a un hombre bueno y aún joven? ¿Acaso no te habría sido útil para la obra en ese nuevo barrio, donde hay mucha gente necesitada de Tu Palabra? Tal vez nuestro hermano estaba ya cansado de tanto luchar por su familia; quizás ya había hecho la obra que el Señor le tenía asignada. O pudiera ser que Dios quiso defenderlo de futuras calamidades. Nadie puede saberlo. Pero sí aseguramos que el tiempo que el Padre le dio para cumplir su misión en esta vida, lo aprovechó al máximo y dejó una rica siembra en los corazones de sus hijas, nietas, familiares, amigos y hermanos en la fe.

Doy gracias a Dios por haber conocido y compartido mis primeros pasos en el discipulado cristiano con el hermano Armando. Pienso que en él se cumplió aquel poema bíblico que canta:

“1 Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos,
Ni estuvo en camino de pecadores,
Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;
2 Sino que en la ley de Jehová está su delicia,
Y en su ley medita de día y de noche.
3 Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas,
Que da su fruto en su tiempo,
Y su hoja no cae;
Y todo lo que hace, prosperará.

6 Porque Jehová conoce el camino de los justos;
…”[2]



Valparaíso, viernes, 23 de julio de 2010.

[1] Hechos 10:38
[2] Salmo 1:1-3,6a

domingo, 20 de diciembre de 2009

MUERTE INTEMPESTIVA


¡La muerte es cierta y puede ser intempestiva! Haz una reflexión personal sobre esto..... Muy interesante, lee hasta el final..... Escrito está: "'No se engañe; De Dios no se burla: en absoluto lo que un hombre ha sembrado, eso debe él recoger." Aquí estan algunos hombres y mujeres que se burlaron de Dios:

John Lennon (Cantante):
Algunos años antes, durante su entrevista con una revista americana, él dijo:
'La Cristiandad acabará, desaparecerá.Yo no tengo que discutir sobre eso. Yo estoy seguro. Jesús era ok, pero sus asuntos eran demasiado simples. Hoy nosotros somos más famosos que Él' (1966). Lennon, después de decir que The Beatles eran más famosos que Jesucristo, le dispararon seis veces.

Tancredo Neves (Presidente de Brazil):
Durante la campaña Presidencial, él dijo que si consiguiera 500,000 votos de su fiesta, ni Dios lo quitaría de la Presidencia. Efectivamente élconsiguió los votos, pero se enfermó un día antes de ser hecho Presidente, y murió.

Cazuza (el compositor brasileño Bi-sexual, cantante y poeta):
Durante una muestra en Canecio (Río de Janeiro), mientras fumaba su cigarro, él resopló fuera algún humo en el aire y dijo: 'Dios esto es para ti.' Él se murió a la edad de 32 de SIDA de una manera horrible.

El hombre que construyó el Titánic:
Después de la construcción del Titanic, un reportero le preguntó cuan seguro sería. Con un tono irónico él dijo: 'Ni Dios puede hundirlo' El resultado: Todos saben lo que pasó al Titánic.

Marilyn Monroe (Actriz):
Billy Graham la visitó durante una presentación de un show. Él dijo que el Espíritu de Dios le había enviado a predicarle a ella. Después de oír lo que el Predicador tenía que decir, ella dijo: 'Yo no necesito a su Jesús.' Una semana después, murió en su departamento.

Bon Scott (Cantante):
El ex-vocalista del AC/DC. En una de sus canciones de 1979, él cantó: No me detenga, yo estoy bajando todo el camino, bajando por la carretera al infierno'. El 19 de febrero de 1980, encontraron a Bon Scott, ahogado por su propio vómito.

Campinas (EN 2005):
En Campinas, Brasil, un grupo de amigos borrachos, fue a recoger a una amiga..... La madre la acompañó al automóvil y estaba tan angustiada sobre la embriaguez de sus amigos y le dijo a la hija , sosteniendo su mano, ya sentada en el automóvil: 'Mi hija, Vaya Con Dios y permita que Él la Proteja... Ella respondió: 'Sólo Si Él (Dios) viaja en el maletero, porque aqui dentro ya está lleno' Horas después, en las noticias dijeron que hubo un fatal accidente, todos habían muerto, el automóvil no podía reconocerse, pero sorprendentemente, el maletero estaba intacto. La policía dijo que de ninguna manera el maletero podría permanecer intacto, se sorprendieron ya que dentro del maletero habia una canasta de huevos y ninguno estaba roto.

Christine Hewitt (Periodista jamaiquina y animadora) dijo:
La Biblia (la Palabra de Dios) fue el peor libro escrito en la vida. En junio del 2006 ella murió quemada imposible de ser reconocida en sucarro

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Muchas personas famosas se han olvidado que no hay ningún otro nombre al que se dio tanta autoridad como el nombre de Jesús. Muchos se han muerto, pero sólo Jesús se murió y resucitó y está vivo.

jueves, 17 de diciembre de 2009

COMENTARIOS ACERCA DE UNA PINTURA.



Sobre esta pintura que mide 117 cm. por 147 cm. y está en el living de nuestra casa, he recibido diversos comentarios, desde unos muy prosaicos y desinformados como que representa los restos de un avión en el mar o el fracaso de la fe, hasta quienes se quedan impresionados por la enorme ola o gustan de las distintas tonalidades azules. En verdad utilicé todos los azules de la paleta, también los mezclé con verdes y apastelé o agrisé con blanco o negro.

Hacer este cuadro al óleo sobre tela fue una aventura artística muy agradable. Como muchas creaciones no fue planificado. Cuando comencé no tenía plan alguno, sólo sabía que en algún momento pondría una cruz, porque de eso se trataba la serie pictórica que trabajaba en ese tiempo, por el año 1999 -es decir el siglo pasado- y recuerdo que sencillamente me puse a empastar desde la esquina superior izquierda, untado el pincel con mucha pintura y avanzando rítmicamente hacia el costado derecho, a golpe de pincel. Así estuve por mucho tiempo, no recuerdo cuantas sesiones, pero sí recuerdo que iba degradando los tonos y paulatinamente, sin proponérmelo, se formó la ola. Luego vino la mar transparente de base. Fue un placer realizar las veladuras hasta que lo único que faltó fue el madero flotando en medio de la mar.


Esta es una imagen muy fuerte en mi mente. No se a usted, pero a mi me habla de soledad, de peligro inminente, pero a pesar de todo... de seguridad porque ¡el trozo de madera flota! Nada ni nadie, ninguna circunstancia podrá hundirlo. Probablemente la seguridad de ese objeto abandonado al vaivén de las olas reside en su forma: es una cruz. Saque usted las conclusiones pues, como suele decirse, el Arte no se explica, hay que sentirlo y leer con el corazón lo que el artista quiso transmitir.

Título de la obra:
"Me echaste a lo profundo
en medio de los mares,
y me rodeó la corriente"

sábado, 7 de noviembre de 2009

BUENOS PENSAMIENTOS.


"Te dejaré de amar el día que un pintor pinte sobre su tela el sonido de una lágrima."
Anónimo

"A los hombres les encanta maravillarse. Esto es la semilla de la ciencia."
Ralph Waldo Emerson (1803-1882); filósofo y escritor estadounidense.

"La ciencia puede descubrir lo que es cierto, pero no lo que es bueno, justo y humano".
Marcus Jacobson (1930-2001); neurocientífico estadounidense.

"Quien toma bienes de los pobres es un asesino de la caridad. Quien a ellos ayuda, es un virtuoso de la justicia."
Agustín, obispo de Hipona, teólogo.

"Considera las contrariedades como un ejercicio".
Lucio Anneo Séneca (2 a.C.-65 d.C); filósofo latino.

"No hay cosa que más avive el amor que el temor de perder al ser amado."
Quevedo

"La naturaleza obra sin maestros".
Hipócrates (460-377 a. de C.); médico griego.

"No hay duda que todo conocimiento empieza con la experiencia".
Inmanuel Kant (1724-1804); filósofo alemán.

"El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir."
Albert Einstein

"Una verdadera pintura del más pequeño hombre es capaz de interesar al hombre más grande."
Tomás Carlyle

"La oxidación por falta de uso gasta mucho más las herramientas que el propio trabajo."
Benjamin Franklin


domingo, 18 de octubre de 2009

HIJOS DE UN REY.


Elizabeth Tapia*

Una de las experiencias en común, que todos los humanos hemos vivido, es que hemos sido pequeñas niñas o niños.

¿Qué significa esto? Que hemos jugado en el mundo de la fantasía con ideas, sueños e ilusiones, transladándonos a ese mundo donde normalmente todo es posible, si lo deseamos con suficiente intensidad. Hemos sido capaces de construir castillos con cajas de cartón, mantas y cortinas prestadas por nuestras madres. Hemos convertido en “alfombra roja” cualquier pedazo de trapo y nuestras ”vestiduras reales” de seda no han sido más que ropas viejas o retazos de telas que nadie quería ya usar. Nuestras coronas y tiaras se han fabricado también de cualquier material, pero ¿quién nos puede quitar el recuerdo de esa auténtica vivencia, de esa experiencia principesca?

¿Qué o quién puede borrar el sentir y la convicción de tener poder y autoridad, para crear y cambiar cualquier rato aburrido en un verdadero momento histórico en nuestras vidas?............. y por sobre todo quién nos podría arrebatar el gozo pleno en nuestros corazones? Nadie!!!!!!!.... porque ni siquiera la aparición del “ogro”, “el cuco” o “la bruja” lograría tener más fuerza que el poder del bien, del cual nos sentimos tan dueños en la infancia.

Curiosamente los adultos tenemos una capacidad increible para desechar cosas, deshacernos de lo que no es práctico o útil (con todo respeto a la necesidad de vivir de acuerdo al orden de prioridades, ya que hemos sido cambiados de Reino, de tinieblas a luz y de caos a orden). A lo que me refiero básicamente es que esta utilidad de los que juegan y los que inventan y crean algo estéticamente hermoso pero sin función práctica, usando cada cosa que para los otros seres comunes y ordenados, se ha convertido en inservible, sea quizás como una salvación frente al tedio cotidiano o un cambio de plano espiritual.

¿Qué significa esto de salvación (o quizás mejor calza aquí la palabra salvavidas) frente al tedio cotidiano?Nuestra organizada manera moderna de vivir, rara vez dá espacio al ser lúdico. Una persona seria, responsable, educada y respetable pertenece al grupo de los llamados “adultos responsables”, los que son capaces de darle la debida utilidad a todo, de medir y evaluar necesidades (de otros), crear parámetros y construir (en teoría) una perfecta balanza entre las necesidades, medios y requisitos, para alcanzar un promedio normal de rendimiento o productividad, aplicable a todo………..

Una persona adulta con los pies bien plantados en la tierra, maneja las situaciones controlando y controlándose y así se gana el llamado ”respeto” de sus coterráneos. Se le tiene en general confiabilidad a este tipo de personalidades y en muy raras excepciones se los excluye, no implicando esto que ellos despierten sentimientos de afecto, pero estos seres están como rodeados por una cierta fortaleza (léase muro), lo cual provoca por obligación respeto (lindando en temor)

Miremos el otro extremo de personalidad: una persona bromista y juguetona, normalmente no se la considera confiable. Muchas veces se la tacha de infantil, inmadura, poco consecuente, con poca responsabilidad y falta de compromiso. Solamente se los tiene en cuenta cuando se trata de reirse y amenizar reuniones y fiestas. En resúmen, ser juguetón está en contra de la norma y no encaja con el concepto de adulto normal que la mayoría maneja y aún menos se acerca a un posible cumplimiento de las espectativas que la sociedad tiene para que una persona sea considerada y respetada.

Para dar un ejemplo extremo puedo mencionar que en algunas culturas los padres casi no juegan con sus hijos porque esa es una actividad relacionada solamente con la niñez. Paradojalmente muchos niños, cuando empiezan a preocuparse seriamente de la imagen social, dejan de jugar y comienzan a asociarlo con el ser poco habiloso.

Volviendo ahora a la habilidad para ser feliz y la confianza en el poder del bien, tan característicos de la infancia, es bien importante reevocarnos a nuestra condición natural humana. Nosotros hemos nacido y cumpliremos un ciclo de existencia en nuestros cuerpos. Hemos nacido también espiritualmente y por ende entramos en la vida eterna que el Reino de Dios ofrece. Como en todo reino, los miembros están sujetos al orden de jerarquía y nosotros, al entrar a ser parte de éste, hemos sido convertidos en hijos de Dios. Ese es nuestro título, lo cual en idioma de niños viene a ser príncipes y princesas. Esto lo traemos al nacer y cuando vamos creciendo a veces estamos ”matando ” lo que creemos es una ilusion, algo que solamente es parte de la niñez.

Si nos ponemos a pensar y escudriñar con mucha honestidad, tenemos que aceptar que somos ni más ni menos que hijos e hijas del mismo Rey, del que gobierna el Reino de la Luz y el cual nos ha hecho entrega de un lugar donde vivir (la Tierra); nos ha dado unas tareas a desarrollar para crecer y entrenarnos en las virtudes que Él quiere desarrollemos y nos ha iniciado en todas las artes del conocimiento para que podamos también nosotros tener ese poder del cual El nos quiere compartir para lograr ser unos dignos y verdaderos hijos suyos. La fé, la esperanza y el amor son la gran heredad que se nos entrega cuando somos adoptados como hijos de Dios. La capacidad para ser felices y creer en el poder del bien entonces, son la consecuencia más y real de la cual nos podemos asir en el momento en que nos hacemos más conscientes (cuando oimos la Palabra de Él ) de lo que significa vivir en La Luz del Reino de Dios.

Luego, cuando ya hemos sido preparados para ver las consecuancias de lo que escuchamos, empezamos a tener acceso verdadero a todos los privilegios que se nos han asignado. No hay opción ya de elegir mal por bien; no hay manera de dejarse engañar por nuestra condición humana y tolerar que prevalezca en nosotros lo que sólo nos lleva a destrucción. Debido a que somos parte de un compromiso entre Dios y Su propio Hijo, ya no podemos separarnos y huir, ya que si bien la Verdad nos libertó, también nos díó una pertenencia al Cuerpo, unión que nos permite estar sujetos los unos a los otros, para Gloria de Dios como hermanos e hijos. El nos permite nacer, vivir, crecer y, llegado el momento que El considera apropiado, dejar la Tierra también, cuando ya hemos alcanzado a girar lo suficiente con ella y haber hecho lo que Él nos asignó.

Así que nuestra naturaleza principesca tiene un sentido en el transcurso de toda nuestra existencia, con aplicaciones concretas con las que tenemos que familiarizarnos para convertirnos en Sus dignos herederos. Dios nos ayuda en la tarea y nos sostiene eterna y fielmente. Amén amén.


*Elizabeth Tapia es una discípula de Jesucristo, residente en la ciudad de Amall, Suecia.


 

domingo, 12 de abril de 2009

EL MAESTRO HA RESUCITADO.


“¿Ha resucitado? ¡Qué noticia tan extraña! Sobretodo en estos días, nadie la creería. Es que la muerte es algo tan definitivo, el suceso más radical en la vida de un ser humano. Todo nacido ha de ser un día difunto. Morirá el pobre como el rico, el niño como el joven, el culto igual que el ignorante, el que ostenta un cargo público como el ciudadano anónimo. Todos moriremos alguna vez. Y hay etapas en la vida en que no nos percatamos de ello, como en la bendita infancia –por lo menos en la mayoría de los niños- o en la despreocupada juventud, en que gran parte del tiempo sólo nos ocupa disfrutar la vida. Pero paulatinamente vamos tomando conciencia del final inevitable.

“Y ahora me dices que él ha resucitado. ¿Por qué? ¿Para qué habría de acontecer un milagro así? Todos en el pueblo le conocimos, durante treinta años, trabajando en la carpintería de su padre. Si él mismo fue que nos reparó aquella mesa antigua que ya casi echábamos al fuego como leña, y la dejó cómo nueva! Incluso construyó el aposento alto de los vecinos. Era un hombre inteligente, ya a los doce discutía en el templo puntos oscuros de la Torá con los maestros de la Ley. Sabía hablar, era tranquilo, hombre de paz, conciliador y misericordioso. Más de alguna vez oró por un enfermo del barrio y éste sanó, pero aún nada notorio, como lo que vino después, cuando se apoderó de él esa fiebre mesiánica, de pensar que era el Elegido de Adonai, y lo hicieron un maestro de Israel.

“Era un hombre bueno, no merecía condena tan cruenta. Pienso que todo fue urdido por aquellos que sintieron amenazado su poder y su prestigio en el pueblo. Entonces, usaron a uno de sus discípulos, necio y ladrón, para que se los vendiese; y de paso, pensaron, se congraciaban con Roma. Sus últimos tres años anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo.(1) Indudablemente Dios estaba con él, pero que ahora vengan a contarme que resucitó… a otro con esa historia!

“Muéstrame una sola evidencia en las Escrituras de que es necesaria la resurrección del Mesías prometido por nuestro Di’s, y creeré. No, yo no soy como esos gentiles que andan por allí blasfemando que han visto al Resucitado, esos que viven de sueños, revelaciones particulares y muchas emociones. Confírmalo con la Palabra de Di’s.”

Aquella noche, el viejo Elian (2) no pudo ser convencido por el visitante acerca de la veracidad de las cosas que en Jerusalén habían acontecido en esos días. (3) Mas las oraciones del evangelizador fueron respondidas a la madrugada del día siguiente cuando Elian, despertado por una voz que le decía “Toma y lee” (4), buscó los rollos que guardaba cuidadosamente como el más preciado tesoro y ávido leyó:

“Bendeciré a Adonay que me aconseja;
Aun en las noches me enseña mi conciencia.
Al Señor he puesto siempre delante de mí;
Porque está a mi diestra, no seré conmovido.
Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma;
Mi carne también reposará confiadamente;
Porque no dejarás mi alma en el Seol,
Ni permitirás que tu santo vea corrupción.” (5)


Aquellas Escrituras conmovieron profundamente su alma. El salmista profetizó que el Mesías no sería dejado entre los muertos, y su cuerpo no habría de corromperse. ¡No era posible! Había estado delante del Deseado de todas las gentes y no le había reconocido. Había mirado con desdén a este Hombre, no haciendo nada para que no le crucificaran y Él le había amado hasta la muerte.

Leyó luego más adelante:
“Este su camino es locura;
Con todo, sus descendientes se complacen en el dicho de ellos. Como a rebaños que son conducidos al Seol,
La muerte los pastoreará,
Y los rectos se enseñorearán de ellos por la mañana;
Se consumirá su buen parecer, y el Seol será su morada.
Pero Dios redimirá mi vida del poder del Seol,
Porque él me tomará consigo.” (6)


El viejo judío se arrodilló y postrado ante su Di’s oró así: “Perdóname Señor porque he pecado de vanidad e indiferencia, redímeme y guíame de ahora en adelante tras los pasos del Mesías, Jesús de Nazaret. Amén”

Recordó esa noche las palabras del Profeta leídas el pasado sábado en la sinagoga:

“Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos. Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.” (7)

Sí, ciertamente varones hermanos que leéis este relato, se os puede decir libremente del patriarca David, quien escribió estos salmos, él murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. Pero siendo Profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono, viéndolo antes, habló de la resurrección del Mesías, que su alma no sería dejada en el Seol, ni su carne vería corrupción. A este Jesús resucitó Dios, de lo cual hoy todos nosotros testificamos. (8)

(1) Hechos 10:38
(2) Elian: mi Di’s ha contestado.
(3) San Lucas 24:18
(4) Agustín de Hipona, famoso cristiano, obispo, teólogo y escritor del siglo IV, escuchó esas palabras un día, y luego tomó una Biblia, la abrió y leyó lo primero que vio... ahí se produjo su conversión definitiva. Así lo relata él mismo en el libro de sus "Confesiones".
(5) Salmo 16:7-10
(6) Salmos 49:13-15
(7) Isaías 53:10-12
(8) Hechos 2:30-31


De "Relatos del Rabino Saulo", por Iván Tapia.

miércoles, 8 de abril de 2009

EL EXTRAÑO



Unos cuantos años después que yo nací, mi padre conoció a un extraño en nuestra pequeña población en Puerto Rico.

Desde el principio, mi padre quedó fascinado con este recién llegado encantador personaje, y enseguida le invitó a que viviera con nuestra familia.

El extraño aceptó y desde entonces ha estado con nosotros. Mientras yo crecía, nunca pregunté su lugar en mi familia, en mi mente joven ya tenía un lugar muy especial. Mis padres eran instructores complementarios: Mí mamá me enseñó lo que era bueno y lo que era malo y mi papá me enseñó a obedecer. Pero el extraño era nuestro narrador. Nos mantenía hechizados por horas al extremo con aventuras, misterios y comedias. Si yo quería saber cualquier cosa de política, historia o ciencia, siempre sabía las contestaciones sobre el pasado. ¡Conocía del presente y hasta podía predecir el futuro! Llevó a mi familia al primer juego de de las ligas mayores de béisbol. Me hacia reír, y me hacia llorar. El extraño nunca paraba de hablar, pero a mi padre no le importaba.

A veces, mi mamá se levantaba temprano y callada mientras que el resto de nosotros estábamos pendientes para escuchar lo que tenía que decir, pero ella se iba a la cocina para tener paz y tranquilidad. (Ahora me pregunto si ella habría rezado alguna vez, para que el extraño se fuera.)
Mi padre dirigió nuestro hogar con ciertas convicciones morales, pero el extraño nunca se sentía obligado para honrarlas. Las blasfemias, por ejemplo, no fueron permitidas en nuestra casa… No de nosotros, ni de nuestros amigos o de cualesquiera visitantes. Sin embargo, nuestro visitante de largo plazo, lograba pronunciar la palabra esa HP que quemaban mis oídos e hicieron que mi papá se retorciera y mi madre se ruborizara. Mi papá nunca nos dio permiso para usar alcohol de manera liberal. Pero el extraño nos animó a intentarlo sobre una base regular. Hizo que los cigarrillos parecieran frescos e inofensivos, y que los cigarros y las pipas se vieran distinguidas. Hablaba libremente (demasiado libre) sobre sexo. Sus comentarios eran a veces evidentes, a veces sugestivo, y generalmente vergonzosos. Ahora sé que mis conceptos sobre relaciones fueron influenciados fuertemente durante mi adolescencia por el extraño. Repetidas veces lo reprendieron y raramente le hizo caso a los valores de mis padres y NUNCA le pidieron que se fuera.

Más de cincuenta años han pasado desde que el extraño se mudó con nuestra familia. Desde entonces ha cambiado mucho y ya no es casi tan fascinante como era al principio. No obstante, si hoy usted pudiera entrar en la guarida de mis padres, todavía lo encontraría sentado en su esquina, esperando a alguien para que escuchara sus charlas y para verlo dibujar sus cuadros.

¿Su nombre? ¡Nosotros lo llamamos Televisor! ¡Ahora tiene una esposa que se llama Computadora y un hijo al que llaman Celular!

Nota: Se requiere que este artículo sea leído en cada hogar.


Enviado por Elizabeth Tapia